Hallazgos arqueológicos en el distrito de Lince

El 4 de febrero de 2020 una caja fue encontrada en un compartimento oculto dentro Biblioteca Municipal Javier Prado en la Casa de la Cultura. Una ficha pegada fuera de la caja anunciaba los datos de su contenido, piezas prehispánicas descubiertas en el 2001.

Giancarlo Mori, gestor cultural y Lizeth Motta, Bibliotecóloga, ambos de la Subgerencia de Educación Cultura, Deporte y Juventud, informaron sobre dicho descubrimiento y se contactaron con el Lic. Julio Abanto y el Sr. Cesar Salazar del Instituto Cultural Ruricancho para constatar su contenido. Posteriormente se programó una reunión para realizar la apertura de la caja ante el alcalde el Lic. Vicente Amable Escalante y bajo la mirada de diversos visitantes de nuestra biblioteca. Para sorpresa de muchos también se descubrió algunos fósiles de amonites (subclase de moluscos cefalópodos extintos) de diversos tamaños y formas, que no fueron parte del descubrimiento pero que estuvieron dentro de la caja acompañado por las otras piezas.

Durante 19 años dicho material estuvo escondido sin ver la luz y dar a conocer su existencia, ¿Cómo sucedió?

El viernes 7 de septiembre del año 2001 un grupo de jóvenes entusiastas pertenecientes al Instituto Cultural Ruricancho fueron invitados a la Municipalidad de Lince para dialogar sobre la publicación de un libro que contaría la historia del distrito. Ese mismo día el arqueólogo Lic. Julio Abanto y el sr. César Salazar se percataron que en la Plaza Pedro Ruiz Gallo existía un contorno de zanjas de 60 cm. de profundidad en la cual encontraron fragmentos de cerámica siendo esta la posible parte de una vasija prehispánica. Hurgando en la tierra alrededor de una hora recuperaron cerca de cincuenta fragmentos entre los cuales existe una gran variedad de estilos, que pueden remontarse al 200 a. C.

Dicho descubrimiento fue informado en aquel entonces al Sr. Arturo James, director de Servicios Sociales de la Municipalidad de Lince, quien guardo las piezas en una caja con toda la información proporcionada por los arqueólogos.

Quizás la sensación más gratificante, además de encontrar testimonios materiales que contribuyen de esta “mínima” forma a entender nuestro pasado, es aquella sensación que nos permite volver a tocar aquellos objetos que fueron creados por manos como las nuestra pero hace muchos años; <menciona el arqueólogo Abanto en su informe sobre el descubrimiento de las piezas.> Como un recordatorio a la historia prehispánica de Lima, en distintos lugares de nuestra capital se ubican centenares de monumentos arqueológicos, muchos de los cuales sobreviven a pesar de haber sido saqueados, reducidos por ladrilleras, así como recortados por pistas y veredas. Aún más lamentable es el caso de aquellos monumentos de los que sólo nos queda el recuerdo, ya sea en un viejo artículo o fotografía de algún archivo, agregó.

El Instituto Cultural Ruricancho viene gestionando en conjunto con la Subgerencia de Educación, Cultura, Deporte y Juventud la presentación de algunos documentos sobre el descubrimiento y la exposición de las piezas.

También con el apoyo de otros agentes culturales se viene gestionando la publicación de un libro a manera de Antología, sobre la historia de Lince.

Nuestro compromiso es proteger dicho patrimonio y compartirlo con todos los linceños para valorar más la riqueza que nos rodea.